Dientes deformados por chupete: qué le pasa a la boca de tu bebé (y cómo evitarlo)

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Dientes deformados por chupete: qué le pasa a la boca de tu bebé (y cómo evitarlo)

El chupete es uno de los grandes aliados de los primeros meses de vida. Calma, reconforta, ayuda a dormir y reduce incluso el riesgo de muerte súbita del lactante. Nadie discute sus beneficios en la etapa de bebé. El problema aparece cuando el hábito se alarga demasiado y los dientes deformados por chupete empiezan a hacerse visibles.

Desde Dent Aldaia, clínica dental de referencia en Aldaia y localidades como Manises, Xirivella, Picanya y Torrent, vemos con frecuencia a familias preocupadas por este tema. 

En este artículo te explicamos qué ocurre realmente en la boca de tu hijo cuando usa el chupete más tiempo del recomendado, cómo detectarlo a tiempo y qué podemos hacer juntos para corregirlo.

Por qué el chupete puede deformar los dientes

Cuando un bebé succiona el chupete, ejerce una presión repetitiva sobre encías, dientes y paladar. En los primeros meses, esa presión no tiene consecuencias relevantes, porque los huesos son muy maleables y la dentición aún no ha erupcionado. El riesgo real empieza cuando el hábito se prolonga más allá de los dos años.

La succión constante tiende a empujar los incisivos superiores hacia fuera (lo que se conoce popularmente como «dientes de conejo»), mientras que los inferiores se desplazan hacia dentro. Con el tiempo, las dos arcadas dejan de cerrarse correctamente y aparece la llamada mordida abierta: un espacio visible entre los dientes de arriba y los de abajo, aunque la boca esté cerrada. 

También puede producirse mordida cruzada, en la que la arcada superior queda por dentro de la inferior en algunas zonas.

Además, la presión prolongada puede estrechar el paladar y alterar el desarrollo del maxilar. Son los dientes torcidos por chupete que muchos padres notan con preocupación en las fotos de sus hijos.

La buena noticia es que, si el hábito se abandona antes de los tres años, la mayoría de estas alteraciones son reversibles. Los huesos en esta etapa tienen una gran capacidad de remodelación y los dientes tienden a recolocarse solos en los meses siguientes.

¿Cuándo empieza a ser un problema real?

Hay una regla orientativa que los odontólogos usamos habitualmente: para que el chupete genere deformaciones apreciables, es necesario ejercer presión de forma más o menos continua durante unas seis horas diarias. Esto significa que el niño que solo usa el chupete para dormirse y lo suelta al poco tiempo tiene un riesgo bastante menor que el que lo lleva en la boca durante gran parte del día.

El punto de inflexión clínico suele situarse en torno a los dos a tres años. Antes de esa edad, el riesgo de que los dientes deformados por chupete persistan es bajo. Según las recomendaciones de la Academia Americana de Odontología Pediátrica, a partir de los tres años las probabilidades de necesitar tratamiento ortopédico u ortodóncico aumentan de forma significativa. [Ver guía clínica] 

Señales que conviene observar

No siempre es fácil detectar si el chupete está afectando la mordida de tu hijo, pero hay algunas señales que merece la pena vigilar. Si ves que los incisivos superiores sobresalen claramente o que al cerrar la boca queda un hueco entre los dientes de arriba y abajo, vale la pena consultarlo. 

También si notas dificultades para pronunciar ciertos sonidos, si el niño mastica de forma extraña o si la lengua tiende a asomar entre los dientes al hablar o tragar.

Estas señales no implican necesariamente que haya un problema grave, pero sí justifican una visita al odontopediatra para que valore la situación con calma.

Qué chupetes recomiendan los odontólogos

Dentro de la amplia oferta disponible, los chupetes recomendados por odontólogos son los de tetina fisiológica o anatómica, también llamados ortodóncicos. Su forma está diseñada para adaptarse mejor a la anatomía del paladar y distribuir la presión de manera más equilibrada que una tetina redonda o simétrica convencional.

Los chupetes ortodóncicos tienen la parte inferior aplanada y la superior ligeramente curva, lo que favorece una posición más natural de la lengua y ejerce menos presión sobre los incisivos. No eliminan el riesgo por completo si el uso es excesivo, pero sí lo reducen de forma considerable.

En cuanto al tamaño, es importante que el chupete sea el adecuado para la edad del niño y que la base sea lo suficientemente grande como para impedir que pueda introducírselo completamente en la boca. Hay que revisarlo con regularidad y sustituirlo cuando la tetina muestre signos de desgaste.

Cómo retirar el chupete sin dramas

La retirada gradual suele funcionar mejor que la supresión brusca, especialmente en niños que tienen una dependencia emocional fuerte. Una estrategia habitual es empezar limitando el uso a los momentos de dormir, y una vez consolidado ese paso, eliminar también esa última toma.

Reforzar con elogios cuando el niño esté tranquilo sin el chupete ayuda mucho más que regañarle cuando lo pide. Algunos padres optan por estrategias lúdicas, como inventar que «el chupete se fue con los bebés más pequeños que lo necesitan más», o vincularlo a la llegada de un regalo especial.

Lo importante es que la decisión sea firme y coherente. Una vez iniciada la retirada, volver atrás ante los lloros prolonga el proceso y genera más confusión en el niño.

¿Qué hacemos en Dent Aldaia si ya hay dientes torcidos por chupete?

Cuando un niño llega a nuestra consulta con alteraciones en la mordida relacionadas con el hábito del chupete, lo primero es evaluar la edad del niño y el grado de afectación. En muchos casos, si el hábito ya se ha abandonado, simplemente recomendamos seguimiento periódico para confirmar que la situación se está corrigiendo sola.

Si es necesario intervenir, la ortodoncia infantil e interceptiva (aparatos removibles que guían el crecimiento de los huesos y orientan la mordida) ofrece muy buenos resultados cuando se actúa a tiempo. Para casos más avanzados, con la dentición definitiva ya presente, pueden ser necesarios tratamientos ortodóncicos completos.

En nuestra clínica también trabajamos la ortopedia maxilar para corregir el desarrollo del paladar cuando se ha producido un estrechamiento. Todo ello desde un enfoque no invasivo y adaptado al ritmo de cada niño.

La clave, como en casi todo en odontología infantil, es la detección temprana de los dientes torcidos por chupete. Cuanto antes se aborde la situación, más sencillo y breve será el tratamiento.

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Cuándo llevar a tu hijo al odontopediatra

Recomendamos la primera visita odontológica alrededor del primer año de vida y revisiones anuales a partir de entonces. Si el niño usa chupete más allá de los dos años o si detectas alguna de las señales de dientes deformados por chupete descritas antes, no esperes a la próxima revisión anual: consulta antes.

Si tienes dudas sobre el desarrollo dental de tu hijo o quieres que valoremos si sus dientes están deformados por el chupete, estamos en C/ Major 6, bajo, en Aldaia. 

Puedes llamarnos al 96 064 25 72 o al 640 50 48 63, o pedir cita directamente en dentaldaia.com/pedir-cita. Atendemos a familias de Aldaia, Manises, Xirivella, Picanya, Torrent y alrededores.

En Dent Aldaia, tu boca está en buenas manos.

Preguntas frecuentes sobre el chupete y los dientes

¿A partir de qué edad el chupete empieza a dañar los dientes? 

El riesgo real de deformación permanente empieza a los dos o tres años. Antes de esa edad, la mayoría de alteraciones se corrigen solas si se retira el hábito. A partir de los tres años, y especialmente con la dentición definitiva asomando, la probabilidad de necesitar tratamiento aumenta de forma significativa.

¿Se corrigen solos los dientes torcidos por chupete? 

Sí, en muchos casos. Si el hábito se abandona antes de los tres años, los huesos tienen gran capacidad de remodelación y los dientes suelen recolocarse en los meses siguientes sin ninguna intervención. Por encima de esa edad, la corrección espontánea es menos probable y puede ser necesario un tratamiento de ortopedia o ortodoncia infantil.

¿Cuántas horas al día de chupete son peligrosas? 

Los odontólogos situamos el umbral de riesgo en torno a las seis horas diarias de succión continua. El niño que usa el chupete solo para dormirse y lo suelta pronto tiene un riesgo considerablemente menor que el que lo lleva en la boca durante gran parte del día.

¿Qué chupete hace menos daño a los dientes? 

Los chupetes de tetina fisiológica u ortodóntica son los recomendados por los odontólogos. Su forma aplanada en la parte inferior reduce la presión sobre los incisivos y favorece una posición más natural de la lengua. No eliminan el riesgo si el uso es excesivo, pero sí lo reducen de forma notable.

¿Tiene solución la mordida abierta por chupete?

 Sí. Si se detectan los dientes deformados por chupete a tiempo, la ortodoncia interceptiva con aparatos removibles ofrece muy buenos resultados. En casos más avanzados, con la dentición definitiva ya presente, puede requerirse un tratamiento ortodóncico completo. La clave es no esperar: cuanto antes se aborde, más sencillo y breve será el tratamiento.